Aborto hasta las 14 semanas: el nuevo crimen legal que quiere imponer Boric en Chile
El gobierno de Gabriel Boric, desesperado por mantener contentos a los colectivos feministas que lo llevaron al poder, ha presentado un nuevo proyecto de ley para legalizar el aborto libre hasta las 14 semanas. El aborto por “causales” ya fue un error. Pero esto es otra cosa: se trata de matar sin justificación, sin límite moral y sin siquiera fingir compasión. Chile está a punto de dar un salto al abismo. Y si no reaccionamos, la cultura de la muerte se instalará con rango de ley. La derecha debe unirse en una sola consigna: la vida se defiende siempre. No se negocia.
No es salud: es asesinato legalizado
No hay ninguna razón médica que justifique un aborto a las 14 semanas por “decisión libre”. A esa edad, el niño ya tiene latido, nervios, órganos en formación y capacidad de sentir dolor. El 90% de los abortos a nivel mundial se hace por motivos económicos, sociales o por simple miedo. No es salud. No es emergencia. Es cobardía disfrazada de derecho. La verdadera sociedad sana es la que protege a los más débiles, no la que los elimina por conveniencia.
«No hay civilización posible donde la muerte del inocente sea un derecho” — Roger Scruton
Detrás del aborto libre no hay compasión: hay ideología pura y dura. El feminismo radical quiere arrancar de raíz el vínculo más sagrado: el de madre e hijo. Destruir la maternidad para convertirla en un estorbo “patriarcal”. Quieren que la mujer vea al hijo como una carga, no como una bendición. Por eso celebran los abortos como si fueran logros, por eso desfilan con pañuelos manchados de sangre. No es libertad: es odio disfrazado de justicia.
¿Dónde están los derechos del hijo? ¿Dónde está la igualdad?
La izquierda se llena la boca con los “derechos humanos”, pero le niega el primero de todos al más inocente de todos: el derecho a vivir. Si todos somos iguales ante la ley, ¿por qué un bebé de 14 semanas no vale nada? ¿Por qué puede ser asesinado con consentimiento del Estado? Porque para ellos, la vida humana no vale nada si no vota, si no marcha, si no paga impuestos. Pero para nosotros, cada vida cuenta, incluso la que aún no ha nacido. Sobre todo, esa.
No olvidemos que el pueblo chileno dijo NO a la constitución pro-aborto de Boric. Rechazó dos veces el intento de incluir el aborto como “derecho garantizado”. Lo hizo porque Chile sigue siendo un país mayoritariamente pro-vida, con una raíz cristiana profunda, con familias que aún creen que la vida es sagrada. Este proyecto de aborto libre es una imposición ideológica desde arriba, no un clamor popular. Es el precio que Boric paga a sus socios progresistas. Pero el pueblo no lo quiere, y lo debe volver a decir.
¿Dónde está la derecha? ¡Es hora de actuar sin miedo!
Este es el momento para que José Antonio Kast, el Partido Republicano y toda la derecha conservadora chilena levanten la voz con firmeza. Basta de declaraciones tibias. Basta de permitir que el aborto avance paso a paso. Necesitamos movilización, voto duro, unidad cultural y legislativa. No hay grises cuando se trata de defender la vida. O se defiende, o se traiciona. El que calla, otorga. Y el que se abstiene, es cómplice.
“Una nación que no defiende la vida de sus hijos no merece sobrevivir como civilización.” — Joseph de Maistre
La ley de aborto libre que propone el gobierno de Boric es una tragedia moral, jurídica y política. No es un derecho. No es salud. No es progreso. Es la legalización del asesinato más cobarde: el del niño que no puede gritar, que no puede defenderse, que confía en su madre. Chile debe decir NO. Con fuerza, con orgullo, sin miedo. Porque no hay patria sin hijos. No hay futuro sin vida. Y no hay derecha verdadera sin defensa incondicional de los inocentes.