Sahel vs. ECOWAS: soberanía frente a tutelaje y riesgo de implosión regional

Desencuentro institucional: surgimiento de AES

Tras una serie de golpes de Estado en Mali, Níger y Burkina Faso entre 2020 y 2023, ECOWAS impuso sanciones y amenazó con intervención militar, generando rechazo público y acusaciones de injerencia imperialista.

En respuesta, en septiembre de 2023, los tres países formaron la Alianza (o Confederación) de Estados del Sahel (AES), inicialmente como pacto defensivo —“un ataque a uno será considerado agresión contra todos”— con planes de construir un bloque económico propio.

La ruptura hecha formal

El 29 de enero de 2025, la salida de ECOWAS se hizo oficial. Desde entonces, EUCOWAS mantiene las puertas abiertas a una reconciliación, pero la etapa del retiro ha culminado.

Este quiebre precipita una reconfiguración geoeconómica: la AES ya maneja internamente una fuerza militar común de 5.000 efectivos y abrió circulación de pasaportes propios, erosionando los beneficios regionales y de mercado compartido

Riesgos reales: desintegración regional y fragilidad

La salida golpea la arquitectura de integración económica, alianza de seguridad y mecanismos democráticos de ECOWAS.

Esto debilita la lucha contra el yihadismo en el Sahel, al salir los países más afectados del bloque regional de defensa; además, sin cooperación preventiva se abren corredores de inestabilidad regional.

Incluso la regulación tradicional—como transhumancia, aduanas y moneda regional—se fractura al carecer de coordinación centralizada y reglas comunes.

¿Fin de la hegemonía occidental o riesgo de más caos?

Desde la derecha, no ignoramos el grito por soberanía. El rechazo a intervenciones políticas exteriores es legítimo. Pero la salida de ECOWAS se hizo sin una alternativa funcional de gobernanza compartida, lo que deja a la AES en una zona gris de legitimidad e institucionalidad.

La transición exige enfrentar estos desafíos:

  • Diseñar codificación institucional creíble, con elecciones, transparencia y seguridad real.
  • Reincorporarse en estructuras regionales estratégicas, aunque sea en forma parcial o funcional.
  • Afirmar soberanía no mediante rupturas impulsivas, sino mediante reformas y construcción técnica del Estado.

Conclusión

La confrontación entre ECOWAS y la AES es emblemática: refleja el balance entre soberanía nacional y necesidad de orden institucional. Desde la derecha política, hemos de respaldar el derecho de los pueblos a autogobernarse, pero también insistir en que esa soberanía se traduzca en gobernabilidad, cooperación y progreso real. El camino no es aislarse, sino reconfigurar la unidad sobre bases claras y republicanas.

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