Siria sin sanciones… ¿legitimidad o dejación del deber liberal?

¿Qué cambió con la suspensión de sanciones?

Siria, uno de los países más sancionados del planeta desde 1979, ha visto un giro dramático en 2025. Estados Unidos —bajo una orden ejecutiva en junio— canceló gran parte del programa de sanciones, excepto aquellas dirigidas a figuras vinculadas al régimen de Assad o extremistas, y aprobó flexibilizaciones temporales en exportaciones e inversiones.

Simultáneamente, la Unión Europea suspendió y luego levantó la mayoría de sus sanciones económicas hacia finales de mayo, especialmente en sectores como energía, transporte y banca. El Reino Unido avanzó en el mismo sentido, eliminando restricciones hacia instituciones públicas sirias.

La ONU y expertos en derechos humanos acogieron la medida “como oportunidad para reconstruir” tras más de 14 años de guerra.

El contexto político: nuevo gobierno, mismas sombras

El cambio de política coincide con la instauración de un gobierno interino en Siria encabezado por Ahmed al‑Sharaa, figura clave de HTS (Hayat Tahrir al‑Sham), grupo terrorista desmovilizado oficialmente pero aún con poder real. Desde abril de 2025, este gobierno provisional emitió una nueva constitución, incorporando minorías étnicas y religiosas, pero excluyendo a actores importantes como la SDF.

Numerosos países (Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia) han recibido con beneplácito este avance gubernamental.

Riesgos desde una óptica de derecha política

No se trata de negarse al pragmatismo o al alivio humanitario, sino de exigir legitimidad real. Levantar sanciones sin condiciones:

  • Reduce la presión sobre actores autoritarios sin garantizar reformas ni derechos.
  • Premia a un régimen con raíces en el extremismo, consolidando su poder político y económico sin rendición de cuentas.
  • Elimina herramientas de coerción institucional necesarias para las reformas democráticas y para proteger la libertad de minorías y opositores.

La derecha debe respaldar la reconstrucción, sí, pero solo si va de la mano con:

  • Compromisos verificables en materia de derechos humanos, elecciones libres, libertades públicas.
  • Mecanismos de reversibilidad: sin avances, las sanciones deben volver con fuerza institucional.
  • Control efectivo sobre infraestructuras estratégicas, para evitar su captura por actores no democráticos.

¿Por qué este alivio? Factor realismo y reconstrucción

Reuters destaca que EE.UU. autorizó transacciones con entidades estatales bajo la nueva administración, junto a una autorización de 180 días bajo la ley Caesar para facilitar servicios básicos y reconstrucción —aunque condicionados a compromisos concretos como expulsar militantes y revertir influencias extranjeras hostiles.

La UE también lo justifica como un impulso a la recuperación: “es hora de dar a Siria la oportunidad de reconstruirse, libre de interferencias”.

Conclusión

El levantamiento de sanciones a Siria plantea una encrucijada liberal. Si lo cerramos como un objetivo humanitario y de Estado de Derecho, puede marcar el inicio de la reconstrucción. Si, en cambio, lo aceptamos sin condiciones ni control, habremos legitimado un régimen nacido del extremismo.

Desde la derecha política, proponemos una tercera vía: apertura con vigilancia, reconstrucción con deber institucional y soberanía con principios democráticos. La libertad no se regala: se reconstruye con leyes, condiciones y futuro auténtico.

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