Europa en guardia: migración desbordada exige control y soberanía

Escenas que exigen respuesta

En París, familias migrantes claman por refugio frente al Ayuntamiento, durmiendo al raso en el sofocante verano ante la pasividad estatal.

En el mar Mediterráneo, al menos 26 personas murieron cuando una frágil embarcación volcó cerca de Lampedusa el 13 de agosto de 2025. Hasta ahora, se registran 675 muertes en ruta central sólo en 2025—una de las rutas migratorias más mortíferas del mundo.

Anarquía internalizada: el fin de Schengen

Ante la presión electoral y los disturbios, Alemania reinstauró controles fronterizos con Polonia, reviviendo tensiones con ese país y debilitando la libertad de circulación interna del espacio Schengen.

En Grecia, la respuesta fue aún más drástica: detención de solicitantes de asilo rechazados y penas mínimas de dos años de cárcel si persisten tras deportación. El programa de regularización vigente desde 2024 fue eliminado, reforzando la línea dura frente a la inmigración irregular.

La UE reacciona tarde, y los gobiernos aún más

El flujo irregular a Europa está disminuyendo, gracias a políticas recientes: los arribos en 2024 fueron los más bajos desde 2021, y en los primeros dos meses de 2025 ya cayeron un 25 % en comparación con el año anterior. Sin embargo, solo la ruta central del Mediterráneo aumenta aún un 48 % en 2025 contra 2024.

La UE aprobó un ambicioso Pacto de Migración y Asilo, que entrará en vigor en junio de 2026, prometiendo compartir responsabilidades migratorias, acelerar el procesamiento y expulsión o reubicación. Refugiados deberán solicitar asilo en el primer país de ingreso y permanecer en él hasta resolver su situación.

Además, la Unión busca apoyo de la ONU para establecer “hubs de retorno” fuera del bloque, con el fin de alojar y devolver a quienes no califican para asilo —una medida que ya provoca críticas por amenazas a los derechos humanos, aunque la UE insiste en su carácter legal y necesario.

Hacia una política clara desde la derecha

Desde nuestra perspectiva, esto es lo que exige Europa hoy:

  • Control de fronteras garantizado, expulsiones audaces y deportaciones efectivas.
  • Externalización legal, inspirada en modelos exitosos que alejen los flujos desordenados.
  • Suspensión de asilos masivos e integración solo viable y ordenada.
  • Alianzas estratégicas como la promovida entre Alemania, Reino Unido y Francia, para coordinar luchas contra el tráfico ilegal, defender fronteras y reforzar cooperación en defensa ([turn0news31][turn0news35]).

La UE actúa tarde y sin ideología: desde la derecha, rechazamos el dogma que sacrifica soberanía por compasión simbólica. El orden y la herramienta estatal deben prevalecer para defender a nuestros ciudadanos.

Conclusión

La crisis migratoria no es solo un drama humanitario: es un desafío existencial a la cohesión europea. Paraderos improvisados, muertes evitables, controles reintroducidos y políticas de migra-ción que cambian con los impulsos políticos son señales de desorden institucional. Es hora de que la derecha política imponga una visión clara: control firme, fronteras protegidas y políticas inteligentes que no confundan hospitalidad con indefensión. Europa puede y debe elegir la fuerza del orden.

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